Es sabido que la historia de la música electroacústica latinoamericana tiene su punto de partida en Chile, concretamente en los años 1956 con la obra “Nacimiento” de León Schidlowsky, y 1957 (en el Taller Experimental del Sonido de la Universidad Católica) con “Peces” de Juan Amenábar, y “Dúo Concreto” de José Vicente Asuar. Sin embargo, por distintos motivos (carencia de iniciativas, marasmo cultural en tiempos de dictadura, falta de apoyo por parte de instituciones académicas y culturales) no ha existido en nuestro país una continuidad en el trabajo electroacústico digna de su condición de pionero. Es así como hoy debemos constatar que Chile es uno de los pocos países latinoamericanos cuyas academias no entregan una formación suficientemente sólida en el campo de la música electroacústica, teniendo el compositor interesado que estudiar en el extranjero.

Motivados por la necesidad de cambios a este respecto, es que un grupo de compositores, con el apoyo del Centro de Música y Tecnología (CMT) de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (dirigido por Tomás Thayer), empezó en el año 2000 a realizar diversas iniciativas, primero de manera individual, y luego en forma coordinada. Dentro de las más importantes, se pueden incluir la realización de diversas obras en los laboratorios del CMT (principalmente de los compositores Fernández, García-Gracia, P. Lazo, y Candela), y un primer miniciclo de música electroacústica, en la sala SCD de barrio bellavista (2001), con conciertos de música acusmática latinoamericana (obras de E. Kacheli de Argentina, F. Menezes de Brasil, C. Peralta de Colombia, J. Blanco de Cuba, G. Macías de México, y R. Cori de Chile) y de música chilena (obras de Rivas, Morales, Schumacher, Martínez, García-Gracia, Candela), más un primer grupo de charlas y encuentros. Los resultados fueron notables: las obras compuestas en el CMT tuvieron en su mayoría difusión en Chile y en el extranjero, y los conciertos contaron con una alta asistencia de público joven, no habituado a la música contemporánea, pero muy interesado en las nuevas sonoridades allí expuestas. Sin duda uno de los atractivos técnicos de estos conciertos fue la difusión hexafónica de las obras (dos parlantes frontales, dos laterales, dos traseros), lo que permitió su espacialización en vivo. Estas ideas (ciclo de conciertos de obras electroacústicas, espacialización en vivo) fueron las primeras de este tipo realizadas en la historia de la música electroacústica nacional.

En un esfuerzo de dar continuidad y proyección institucional a este tipo de iniciativas, este grupo de compositores, junto a otros compositores electroacústicos radicados en el extranjero, decide fundar en agosto del año 2002 la Comunidad Electroacústica de Chile (CECh), con los objetivos de :
- Fomentar la producción, creación y difusión de la música electroacústica tanto de compositores chilenos, integrantes o no de esta comunidad, como de compositores de otras nacionalidades.
- Estimular la presentación en Chile de la producción artistica electroacústica de otros países, a través de conciertos, encuentros, estadias de creación, etc.
- Promover la inserción de los compositores Chilenos en el concierto electroacústico internacional
- Favorecer la investigación y el debate en torno a la creación musical y artística.
- Estimular el intercambio y la libre circulación de los productos artísticos.
- Desarrollar el intercambio de conocimientos y técnicas musicales electroacústicas.
- Establecer diálogos y colaboraciones con creadores de otras manifestaciones artísticas.

La recién formada CECh realiza ese mismo año su Segundo Ciclo Internacional de Música Electroacústica (siempre en la sala SCD de barrio bellavista), con el apoyo del CMT, CROMA, Colectivo de Arte La Vitrina, sello SVR y APPLE-Chile . Esta vez, fueron cuatro los conciertos: Dos de música internacional (con obras de compositores europeos, asiáticos, y africanos), uno dedicado a Cuba (en memoria del recientemente fallecido Carlos Fariñas, co-fundador de los estudios EMEC del Instituto Superior de Arte de La Habana, y una de las personas más notables de la música contemporánea cubana), y uno de música chilena. Los llenos fueron absolutos, sobrepasando la capacidad de la sala. Destacó en este ciclo la muestra hexafónica de “Peces” (Juan Amenábar), la restauración y muestra de la obra acusmática “Interior” del Premio nacional de arte Gustavo Becerra-Schmidt, y las muestras de obras de los internacionalmente reconocidos Beatriz Ferreyra (Argentina), Ph. Leroux (Francia) y João Pedro Oliveira (Portugal). Se realizaron los estrenos absolutos de las obras de Candela (“TTK”, estreno parcial, para saxo y electroacústica; saxofón soprano: Miguel Villafruela), García-Gracia (“Ñanco”, para cello y electroacústica; cello: Mariana Chamorro) y P. Lazo (“Totto” y “Ok” , ambas obras audiovisuales; animaciones de F. Lazo). Todo el ciclo fue transmitido en vivo por internet a través de audio-streaming, y además la radio Beethoven, a través de su programa Siglo XX, ayudó en la difusión del evento, realizando un ciclo de programas con las obras participantes.

Ese mismo año, la CECh participa en el IX Festival Internacional “Primavera en La Habana” con obras de Schumacher, Morales y Candela, y en la IV Bienal de musica electraocustica de São Paulo con obras de Fernandez, García-Gracia, Carmona y Candela. Además, realiza dos conciertos de música chilena en Cuba: uno en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV; obras de Morales, García-Gracia, Schumacher, Carmona, Martínez, Fernández, Candela), y otro en el Teatro Amadeo Roldán (co-organizado con el Laboratorio Internacional de Música Electroacústica de La Habana; obras de P. Lazo, Morales, Fernández, Martínez, Kaplan, García-Gracia, Schumacher, Candela). Por último, se realiza un concierto Cech en el II Encuentro de Música Contemporánea de Valparaíso (Palacio de la Rioja, Viña del Mar), donde se muestran obras de Kaplan, García-Gracia, Martinez, Schumacher, P. Lazo, Morales, y Candela.

En 2003, la CECh es aceptada como como miembro de la Confederacion Internacional de Música Electroacústica (CIME), insertando así a la música electroacústica nacional en este importante motor del concierto electroacústico mundial. Además, participa en el Festival Sonoimágenes (Buenos Aires, Argentina; curador: J. Martínez), y realiza el Tercer Ciclo Internacional de Música Electroacústica, con el apoyo del CMT, CROMA, y la Escuela de Música SCD (donde actualmente el CMT tiene su sede). Dentro de lo más importante de este Ciclo de 5 conciertos, destacan un concierto-homenaje al recientemente fallecido Luciano Berio (en el que participa como invitado especial el compositor chileno Gabriel Brncic), otro con obras electroacústicas participantes del festival Sonoimágenes (Argentina), y otro más en el que se muestran por primera vez en Chile las obras ganadoras del Concurso de Música Electroacústica de Bourges (versión 2003), junto a obras representantes de distintas federaciones-miembro de la CIME; además, la música chilena es representada por un homenaje a los 70 años de José Vicente Asuar (donde se muestran sus obras Variaciones Espectrales, Guararia Repano, y Affaires des Oiseaux) y los estrenos absolutos de obras de García-Gracia (“Werika”), P. Lazo (“Medusa”), F. Lazo (“Les Filles du Mara”), y A. Kaplan (“Les trayectoires du Réve”).

Durante un año de existencia, la CECh cuenta ya con 18 miembros, y el número de adherencias tiende a aumentar en forma constante. Existen argumentos para pensar en un desarrollo creciente de este tipo de actividades en el futuro. Ya existen conversaciones con el CEMAT de Italia, el Laboratorio de Informática Musical de Madrid (España), y con el Centro de Música y Computadoras de la Universidad de Virginia (EE.UU.), para futuros y diversos intercambios durante el año 2004. Además, los compositores Schumacher, Morales, García-Gracia y Candela fueron invitados a participar del Festival Primavera en La Habana 2004, y a realizar un grupo de charlas en el Instituto Superior de Arte de La Habana. Esperemos que el apoyo de nuestras instituciones culturales y del mundo empresarial nacional responda a esta tendencia de crecimiento, y que nuestra música electroacústica pueda desarrollarse en dignidad y diversidad, tal y como le corresponde a su condición de precursora de la electroacústica latinoamericana.

Jose Miguel Candela
Coordinador CECh

para revista Resonancias, N° 13, nov. 2003, IMUC, Univ. Católica

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